Una póliza que cubre casi todo también deja fuera algunos casos. Preferimos listarlos abiertamente a descubrirlos cuando ya hay un daño. Estas son las exclusiones habituales recogidas en el condicionado del seguro incluido en cada reserva:
- Desgaste normal por el uso previsto. Las marcas de uso razonables en una herramienta, las rozaduras de una maleta o la pérdida gradual de presión en un inflador no se consideran siniestro.
- Uso profesional intensivo de objetos listados como domésticos. Si alquilas un taladro catalogado como hobby y lo usas ocho horas al día en una obra, la póliza puede reducir la indemnización.
- Objetos cuyo valor declarado supera los 3.000 €. Los prestadores pueden listar artículos por encima de ese importe, pero la cobertura del seguro se mantiene en ese tope máximo.
- Daños intencionados, negligencia grave o consumo de sustancias. Un uso manifiestamente irresponsable o deliberadamente destructivo queda fuera de la cobertura.
- Pérdidas económicas derivadas del retraso, salvo las expresamente cubiertas. Si un retraso te impide llevar a cabo un negocio, la póliza no compensa el lucro cesante, aunque sí gestiona la devolución del alquiler.
- Artículos no recogidos en el inventario entregado al prestador. Solo están cubiertos los objetos que el prestador ha fotografiado y descrito en el anuncio antes del inicio del alquiler.
Si tu caso se acerca a uno de estos límites, conviene hablarlo antes de reservar: el soporte puede orientarte sobre la franquicia aplicable o sobre alternativas (por ejemplo, ampliar el periodo o añadir una fianza complementaria).